jueves, 10 de noviembre de 2016

Temor: enemigo de tu fe

Temor: enemigo de tu fe
En esta hora quiero hablarte de los enemigos de tu fe. Nuestra vida de fe tiene enemigos que van detrás de ella para hacerla menguar y desaparecer. La fe es un arma de doble vía. Al mismo tiempo que te permite batallar y vencer a Satanás, también permite que fácil acceso de las bendiciones de Dios para tu vida. La fe es un arma para batallar, pero es también el capital de Dios para tu vida para adquirir las promesas de la Biblia.
Satanás intentará hacer que tu fe mengüe para que te encuentres desprotegido ante sus ataques. Un cristiano que no tiene fe no puede prosperar en los caminos del Señor. “Sin fe es imposible agradar a Dios” Heb 11, 6, entonces sin fe tampoco puedo conquistar y traer los diseños de Dios para mi vida. Hay niveles de fe, hay dimensiones de fe que como hijos del Señor que somos, debemos de alcanzar.
Y entre los enemigos de tu fe, hay uno de ellos que es muy común entre nosotros. Te estoy hablando del temor. El temor es ese sentimiento que se aloja en nuestros corazones capaz de frenar nuestros movimientos y nuestras ideas, y nos hace creer que algo mayor que nosotros puede vencernos y detenernos. Temor es aquel sentimiento interno que te dice que hay algo delante de ti que no puedes vencer ni soportar.
Un ejemplo de esto es el temor al fracaso. El temor al fracaso te impide realizar los proyectos que tienes, porque el temor te dice que si te lanzas, fracasarás y quedarás expuesto de manera ridícula. El temor a hablar en público te impide manifestarte delante de las personas, porque ese sentir te hace pensar que dirás algo tonto y todos se burlarán de ti. Estas son solo unas cuantas manifestaciones del temor.
Hebreos 2:14-15 dice: "Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre". Lo que la Biblia está diciendo es que el temor te mantiene sujeto a servidumbre.
Tú eres esclavo de aquello que temes. La Biblia dice que somos esclavos de todo aquello por lo que somos vencidos. Hay personas que son esclavos del pecado porque no pueden vencer al pecado. Así mismo hay personas sujetas a servidumbre a aquello que temen. Aquellos que tienen temor al fracaso nunca realizarán sus proyectos, por el mismo temor a fallar. Entonces están haciendo la voluntad del temor, porque no pueden hacer lo que el temor les impide hacer.
Me da gracia cuando conozco grandes mujeres de Dios, y también hombres, que son guerreros y reprenden al diablo cuando hay que hacerlo. Pero cuando les pasa por el lado una cucaracha o una rata pegan un grito al cielo como si hubiera venido el Apocalipsis y ellos se quedaron en la tierra. Lo peor es que cuando los confrontas te dicen: "No es que le tengo miedo, es solo que le tengo asco". Falso, eso es temor, porque no pueden siquiera estar al lado de algún insecto.
Satanás utilizará muchas veces los temores internos para frenar los propósitos del Señor en tu vida. Si el Señor te envía a predicar a las multitudes, y el diablo ve que en tu corazón está el temor de decir algo incorrecto y que la gente se ría de ti, entonces él provocará esas situaciones y te recordará a cada momento que no debes predicar, porque meterás la pata. La Palabra enseña que el diablo nos acusa de día y de noche. No permitas que te acuse con ningún temor.
El temor tiene la capacidad de menguar la fe, si no hacemos nada para evitarlo. Quiero que entiendas algo en esta hora. La fe amplifica la visión de las personas, y te permita ver a Dios en cualquier circunstancia. Hebreos 11:27 dice: "Por la fe dejó Moisés a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible". Ahora bien, si la fe amplifica la visión, entonces el temor disminuye tu visión y tu percepción de las cosas. El temor te llevará a ver los pequeños problemas como a grandes gigantes; y a los grandes gigantes como montañas.
Mateo 14:26-27 en la NVI dice: "Cuando los discípulos lo vieron caminando sobre el agua, quedaron aterrados. "¡Es un fantasma!", gritaron de miedo. Pero Jesús les dijo en seguida: ¡Cálmense! Soy yo. No tengan miedo". El temor de los discípulos hicieron ver a Jesús como lo que él no era. Por eso digo que el temor mengua tu visión, y te hace ver las cosas que no son correctas.
Muchas veces has querido emprender tu propia compañía, pero el temor al fracaso no te lo permite. Tal vez tus sueños tienen que ver con convertirte en un gran conferenciante, pero el temor al público no te deja. Quizás quieres restaurar tu relación con tu antigua novia o esposa, pero tienes temor a que te vuelvan a quedar mal. A lo mejor no te gusta hacer amigos porque tienes miedo a que te hieran nuevamente. Tienes temores que te impiden desarrollarte como persona, y el Señor desea liberarte ahora.
Y no les estoy hablando a los no convertidos. Les estoy hablando a mis hermanos y hermanas en la fe. Dios desea llevarnos a conquistar nuevas dimensiones, pero con temor no podremos hacer nada. Ya es tiempo de que dejemos de jugar este juego con las reglas del diablo, y comencemos a jugar con las reglas del Señor, que dicen que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece. Yo no juego bajo las reglas del temor, sino bajo las reglas de que tengo un Dios que está por encima de toda circunstancia.
Romanos 8:15 dice: "Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!". Hay un espíritu llamado esclavitud, que está operando en el mundo, y el arma que usa se llama temor. El temor le da derecho al diablo de impedir la manifestación de Dios sobre tu vida. Pero tú no recibiste un espíritu de esclavitud, sino un Espíritu que te hace clamar: Abba, Padre.
Cuando tu entiendes que puedes clamar: Abba, Padre; entonces es porque reconoces que eres hijo del Gran Rey, y que ningún enemigo de tu fe puede tener ventaja sobre ti. Yo te estoy retando en esta hora a que clames con todas tus fuerzas: "En el nombre de Jesús, me enfrentaré al temor y lo venceré". El Señor ya te hizo un campeón en la cruz del calvario, usa el poder que tienes para sobrepasar los temores de tu vida.
No permitas que el temor frene lo que Dios quiere hacer en tu vida. Arriésgate en este momento; el Señor quiere destruir toda fortaleza de temor construida en tu corazón. Hoy es día de nuevas victorias para ti.


Eduardo Gavilán